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El ejercicio físico aeróbico en domicilio supervisado es beneficioso para la enfermedad de Parkinson.

• Un ensayo clínico demuestra el beneficio de realizar ejercicio aeróbico en el hogar.

• Dicha actividad 3 veces por semana durante 6 meses, frente a estiramientos, reduce la progresión de la afectación motora medida con la escala MDS-UPDRS.

• Debe ser supervisado y se adapta al individuo, y se usan técnicas de gamificación y realidad virtual.

• Es seguro, habiendo muy pocos eventos adversos.

• Queda por ver su efecto a muy largo plazo y demostrar así si realmente podría enlentecer el curso de la enfermedad.
El ejercicio aeróbico de alta intensidad podría atenuar los síntomas de la enfermedad de Parkinson, pero la evidencia científica es escasa ante la falta de ensayos clínicos bien realizados en poblaciones grandes de pacientes. Además, otro de los problemas es la adherencia a largo plazo, siendo clave conocer cuál es el beneficio de una terapia mantenida en durante mucho tiempo, y no por unas semanas o meses. Se publica un estudio en la revista Lancet Neurology cuyo objetivo fue evaluar la efectividad del ejercicio aeróbico gamificado (basado en juegos) realizado en el hogar en pacientes con enfermedad de Parkinson con afectación leve.
Se trata de un ensayo controlado aleatorizado, doble ciego, realizado en un único centro de Holanda (clínica ambulatoria de Radboudumc, Nijmegen, Países Bajos). Los pacientes fueron informados del estudio por su neurólogo, por información mostrada en la sala de espera, o como novedad, a través de las redes sociales (metodología cada vez más utilizada de reclutamiento que ofrece oportunidades de participación abierta). Se incluyeron pacientes de 30 a 75 años con enfermedad de Parkinson en un estadio de Hoehn y Yahr de 1 ó 2, que estaban a tratamiento con medicación dopaminérgica estable (sin necesidad previsible de cambios con intención de evitar sesgos y que los cambios evolutivos pudieran deberse precisamente a los cambios en la medicación).
Los pacientes fueron asignados aleatoriamente (en una proporción de 1:1) a ejercicios aeróbicos realizados mediante entrenamiento en el hogar (grupo de intervención aeróbica) o bien a estiramientos (grupo de control activo) mediante un sistema basado en una web con adecuación del tipo de ejercicio al sexo, estado del paciente y otras características (terapia personalizada). Ambas intervenciones se realizaron en el hogar y requirieron entrenamiento de 30 a 45 minutos tres veces por semana durante 6 meses. Ambos grupos recibieron una aplicación motivadora y supervisión remota. El entrenamiento en el hogar supuso el uso de un software de realidad virtual y videos de la vida real basados en gamificación (permite valerse de sistemas de puntuación-recompensa-objetivo para potenciar el ejercicio y su correcta aplicación).

La variable primaria del estudio fue la diferencia entre grupos en la sección motora de la Escala de Clasificación de la Enfermedad de Parkinson Unificada de la Sociedad de Trastornos del Movimiento (MDS-UPDRS) a los 6 meses, aplicada en estado OFF (≥ 12 horas después de la última administración de medicación dopaminérgica). Los pacientes informaron los eventos adversos durante el estudio y también después de la visita de 6 meses de forma retrospectiva. Una diferencia entre grupos de 3 a 5 puntos o más se consideró clínicamente relevante a priori.

Entre el 2 de febrero de 2015 y el 27 de octubre de 2017 se evaluaron 139 pacientes, de los cuales 130 fueron seleccionados y asignados aleatoriamente al grupo de intervención aeróbica (n=65) o al grupo de control activo (n= 65). Cinco pacientes se perdieron durante el seguimiento (cuatro en el grupo de intervención y uno en el grupo control). Un total de 20 pacientes (diez en cada grupo) no completaron su programa asignado. La diferencia en cuanto a la puntuación motora recogida con la escala MDS-UPDRS entre grupos fue de 4.2 puntos a favor del ejercicio aeróbico (significativo desde el punto de vista estadístico). Del total, 11 pacientes tuvieron eventos adversos potencialmente relacionados con el entrenamiento (siete [11%] en el grupo de intervención y cuatro [6%] en el grupo control) mientras que 7 pacientes tuvieron eventos adversos graves no relacionados (tres en el grupo de intervención [trastorno vestibular, colapso vasovagal, lesión de rodilla durante la jardinería que requirió cirugía; 6%] y cuatro en el grupo de control [taquicardia supraventricular, fractura de cadera, lesiones relacionadas con caídas, discinesias severas; 7%]).
En resumen, el presente estudio pone de manifiesto que, en pacientes con enfermedad de Parkinson con afectación leve (estadios iniciales, 1-2), la realización de ejercicio aeróbico en casa podría atenuar la progresión del deterioro motor en comparación con no hacerlo (o hacer estiramientos). Estudios futuros deberían establecer la efectividad a largo plazo de este tipo de terapia (idealmente, años) y los posibles efectos modificadores de la enfermedad.


DIEGO SANTOS GARCÍA
NEUROLOGÍA, CHUAC (COMPLEJO HOSPITALARIO UNIVERSITARIO DE A CORUÑA), A CORUÑA

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