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Estimulación magnética transcraneal para mejorar la cognición en pacientes con Parkinson.

• Aplican estimulación magnética transcraneal en pacientes con enfermedad de Parkinson y deterioro cognitivo.

• El área seleccionada es la corteza prefrontal dorsolateral, con intención de mejorar la cognición al estimularla.

• En total son 6 sesiones repartidas en 3 días a lo largo de 1 semana.

• A 14 pacientes les estimulan y a 14 pacientes no.

• Los pacientes tratados mejoran a nivel global en cognición a expensas de atención y función visuoespacial.

• Hay limitaciones en el estudio. Queda por ver el potencial efecto de esta terapia a largo plazo en un gran ensayo clínico.
En la enfermedad de Parkinson – demencia, hay fármacos que han demostrado ser eficaces y tienen indicación como la rivastigmina. Sin embargo, en el caso del deterioro cognitivo leve sin llegar al rango de demencia, hay muchos fármacos que se han ensayado con intención de intentar poder prevenir la conversión a demencia, sin resultados satisfactorios, como son el caso de la propia rivastigmina y otros como rasagilina, atomoxetina o memantina. Se publica un trabajo en la revista Parkinsonism and Related Disorders en el que aplican estimulación magnética transcraneal a pacientes con enfermedad de Parkinson y deterioro cognitivo leve y observan beneficio en algunos aspectos cognitivos concretos, y global.
La estimulación magnética transcraneal, es una forma no invasiva de estimulación de la corteza cerebral, y constituye una herramienta llena de posibilidades de estudio e investigación en el ámbito de las neurociencias, así como para el tratamiento de diversos padecimientos y trastornos neuropsiquiátricos. Permite la estimulación incruenta del tejido nervioso (corteza cerebral, médula espinal, vías motoras centrales y nervios periféricos), sin dolor, y permite interferir de forma controlada la actividad normal del cerebro humano. Requiere del empleo de un transductor que el operador ubica sobre el lugar que se quiere estimular. El operador puede controlar la posición del transductor, la focalización, la intensidad y la frecuencia del estímulo. Las sesiones se pueden plantear con una perioricidad determinada y posibles aplicaciones son tratar síntomas como depresión, discapacidad motora o cognición.
Dos trabajos previos habían demostrado el beneficio de la estimulación magnética transcraneal aplicando el estímulo en un área del cerebro llamada corteza prefrontal dorsolateral. En este ensayo, 14 pacientes con Parkinson y deterioro cognitivo leve reciben estimulación magnética transcraneal sobre dicha área mientras que otros 14 reciben terapia “engaño”, es decir, se les aplica el transductor pero no llega a estimularse la corteza según lo requerido para intentar producir un beneficio. Ambos son pacientes con una puntuación en el test cognitivo de MOCA de en torno 24 puntos, siendo grupos parejos en las puntuaciones de muchas escalas evaluadas.
Realizaron una evaluación inicial neuropsicológica, después estimulación dos veces al día con 1 hora de descanso intermedio entre sesión, tres veces en una semana, los días 2, 4 y 7, y posteriormente evaluación neuropsicológica el día posterior a finalizar la estimulación, a los 10, y a los 30 días. Es decir, terapia de estimulación 3 veces en una semana, y luego control evolutivo para ver los cambios cognitivos inmediatos y a medio y más largo plazo. Observaron a nivel global en cognición mejoría significativa en ambos grupos, pero sólo el beneficio fue significativo en el grupo tratado , a los 10 días y 30 días después de la terapia. La mejoría se produjo en ambos grupos en la función de atención y solo en el grupo tratado en la función visuoespacial, no observando, por el contrario, mejorías en otras funciones: función ejecutiva, lenguaje y memoria. No hubo complicaciones.
En resumen, la estimulación magnética transcraneal aplicada en la región prefontal dorsolateral 3 veces en una semana, permite mejorar la función cognitiva global en pacientes con enfermedad de Parkinson y deterioro cognitivo leve a expensas sobre todo de mejorar la atención y función visuoespacial. En este trabajo una limitación es que el grupo tratado presentaba más años de evolución que el no tratado (10.4 frente a 6.3). Por otra parte, los beneficios pueden parecer discretos y los no tratados también mejoraron en algunos aspectos. Queda por ver cuál podría ser su efecto más a largo plazo con sesiones periódicas así como su adherencia y tolerabilidad. Un ensayo clínico a gran escala con muchos pacientes, más largo y con una batería neuropsicológica más pruebas de resonancia funcional podría ser de gran interés para conocer bien realmente el potencial efecto de la estimulación magnética transcraneal.


DIEGO SANTOS GARCÍA
NEUROLOGÍA, CHUAC (COMPLEJO HOSPITALARIO UNIVERSITARIO DE A CORUÑA), A CORUÑA

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